Hay pueblos que tienen una historia épica y un patrimonio arquitectónico. El Socorro tiene todo eso, pero también posee algo que no puede medirse en metros cuadrados ni encerrarse en un museo: una música que ha viajado por Colombia y ha cruzado fronteras. Esa música tiene un nombre fundamental: José Morales.
Hablar de Morales es hablar de uno de los grandes compositores de nuestra historia y, quizás, de la primera superestrella de la música colombiana. En una época en la que la televisión apenas comenzaba a conectar al país y la industria discográfica construía sus audiencias, sus canciones alcanzaron una popularidad extraordinaria. Aunque su circulación se produjo principalmente en Colombia, desde la década de 1950 su obra trascendió las fronteras y encontró nuevas voces, interpretaciones y públicos.
Su legado no se reduce a una colección de canciones memorables. En más de 210 composiciones, Morales convirtió sentimientos populares, paisajes, nostalgias y experiencias cotidianas en un lenguaje que todavía nos representa. ‘Pueblito Viejo’, inspirada en las calles y recuerdos de su Socorro natal, terminó convirtiéndose en una de las obras más reconocidas de la música colombiana, interpretada en distintos países, idiomas y formatos. Junto con canciones como ‘La pollera colorá’, de Wilson Choperena, pertenece a ese repertorio de melodías locales con una dimensión universal.
Por eso resulta tan importante que Socorro siga honrando no solamente la memoria del compositor, sino también su obra y su legado. El XXXIII Concurso Nacional de la Canción Inédita José A. Morales y la Semana Cultural, que se desarrolla del 14 al 19 de septiembre, ofrecen una oportunidad para hacerlo con música, literatura, teatro, emprendimientos y el encuentro entre artistas de distintas regiones. La programación incluye conciertos dialogados, concursos infantiles y juveniles, encuentros de escritores y una gran final que convierte al municipio en epicentro nacional de la música andina colombiana.
Sin embargo, la preservación de Morales no puede depender únicamente de una semana al año. Es fundamental que en los colegios se conozca su historia, se estudie el contexto en el que creó sus canciones y se abran espacios de apreciación musical. Que los estudiantes no solo canten ‘Campesina Santandereana’, sino que sepan de dónde venía su inspiración y por qué esa obra pertenece al patrimonio cultural inmaterial de Colombia.
Un legado permanece cuando se interpreta, pero se fortalece cuando se comprende. Morales debe seguir sonando en plazas, aulas, hogares, medios de comunicación y en escenarios donde nuevas generaciones descubren el poder de una canción.
A quienes alcancen a llegar a Socorro hoy sábado, los invito a que allí, entre tiples, voces y memorias, comprendamos que José A. Morales no fue solamente un compositor, sino que es una presencia viva que aún nos ayuda a reconocernos como colombianos.











