Columna de opinión de Johanna Cárdenas Acevedo, directora de Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos.
En estos días, en los recintos de los concejos municipales y la asamblea departamental, se gesta el futuro de nuestra región. Los planes de desarrollo están en la mesa de discusión y en manos de nuestros representantes, concejales y diputados recae la responsabilidad de fortalecerlos y convertirlos en apuestas concretas y efectivas, que respondan con precisión a las necesidades y desafíos de nuestro territorio.
Desde Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos hemos seguido de cerca este proceso y revisado -inicialmente- los indicadores de resultado incorporados en los planes de Bucaramanga y Santander; tanto antes como después de su radicación en las respectivas corporaciones. Vale la pena compartirles algunas opiniones:
Bucaramanga ha dado pasos significativos. Ha incorporado indicadores clave, como la reducción de la pobreza monetaria, una meta que demanda el compromiso y apoyo de todos los sectores de la ciudad. Además, ha ajustado metas relacionadas con indicadores críticos como la tasa de homicidios y hurtos, haciéndolas más desafiantes y coherentes con la promesa de una ciudad más segura. También se han incluido propuestas interesantes para abordar desafíos como el desempleo, la expansión del espacio público y el acceso a la educación superior.

Sin embargo, aún queda trabajo por hacer en materia de resultados. Es crucial incorporar metas dirigidas a reducir la informalidad, un compromiso que debería ser ineludible para todos los municipios; aumentar la tasa de ocupación en mujeres, lo que demostraría la importancia que otorga esta administración en eliminar barreras que limitan su participación plena en el mercado laboral; mejorar las coberturas de vacunación en menores de un año; y, sobre todo, aumentar el número de pasajeros movilizados en el sistema de transporte público, un indicador que realmente medirá los resultados de las acciones que asuma el nuevo gobierno.
En cuanto al plan de Santander, si bien se realizaron algunas mejoras en la redacción de indicadores y metas, aún persisten discordancias importantes entre los indicadores, metas propuestas y cálculos. De 27 metas a las que el programa hace seguimiento, 13 están mal planteadas y requieren una revisión detallada. Además, no se ha revisado el compromiso mínimo de pavimentar 46 km de vías secundarias.
No obstante, vale la pena reconocer la inclusión de metas relacionadas con aumentar la tasa de ocupación de las mujeres, reducir la informalidad, así como los déficit cualitativos y cuantitativos de vivienda; aunque estos últimos podrían ser más ambiciosos.

En este momento crucial, insto a nuestros representantes a escuchar atentamente las voces de la comunidad y a trabajar incansablemente por planes de desarrollo sólidos y ambiciosos.
Los interesados en conocer más detalles pueden consultar la propuesta completa y los comentarios sobre los planes de desarrollo en www.bucaramangacomovamos.org, en la sección de informes especiales.











