Columna de opinión de Óscar Rey Vesga
Ahora que mis hijos varones han entrado de lleno en la adolescencia, veo como se preocupan por su pinta de vestir, el pelo y oler rico, así como hablar y actuar según las exigencias de hoy para ser “cool”. Desafortunadamente, este concepto está permeado por referentes muy lejano de comportamiento, vestimenta y vocabulario del que nos tocó a nosotros por allá en los 80 y 90′s. La semana pasada, Angela Duckworth, creadora del concepto Grit como esa cualidad que combina la perseverancia y la pasión por alcanzar objetivos, habló en su podcast sobre lo qué significa ser cool, cómo ha cambiado este concepto con el tiempo y cómo las redes sociales han influido en estos cambios.
El término empezó a usarse por allá en los años 1930 como una expresión casual que significaba “muy bueno, en las décadas siguientes, el término evolucionó adoptando diversos significados como, según Duckworth, “seguro de sí mismo, de actitud reservada, moralmente bueno, intelectualmente seguro, estéticamente gratificante, físicamente atractivo o a la moda”. Hoy el término describe además una combinación de autonomía, autenticidad y una actitud despreocupada en donde las redes sociales han acelerado los ciclos de tendencias con dinámicas en en figuras como Bad Bunny, cuyas actitudes y comportamientos a menudo se celebran como el símbolo de lo cool.
Lamentablemente, estos iconos contemporáneos han redefinido la “coolness”como comportamientos groseros, poco educados y un enfoque desenfrenado en el sexo, las drogas y el alcohol, sin mostrar interés más allá de estos aspectos hedonistas. Este fenómeno no se limita solo a la música, sino también influencers y youtubers como Yeferson Cossio, La Liendra y Andrea Valdiri que muestran una vida llena de excentricidades, controvertidos, con comportamientos irresponsables, superficiales y centrados en el materialismo que al final dan una imagen distorsionada de la realidad, lejos de ser modelos a seguir en donde como sociedad, fomentemos valores y comportamientos que promuevan un desarrollo personal y social positivo.

A pesar de estas tendencias, recordemos que la rebeldía, la originalidad y la autenticidad son cualidades que pueden ser extremadamente positivas cuando se alinean con una visión de autonomía y responsabilidad. En un mundo que enfrenta desafíos complejos y globales, necesitamos líderes que sean modelos positivos para nuestra juventud. Líderes que muestren que ser cool puede ir de la mano con la integridad, la creatividad y un compromiso con causas significativas.
Qué lejos están estos referentes para la juventud y en donde nuestros representantes políticos tampoco ponen de su parte.










