
Publicado por: Ramiro Serrano
En Colombia la cifra de mayores de 60 años bordea el 11% de la población, cuando en el 2005 era solo del 7,5%. Para el año 2020 se calcula que en el país habrá más de 6’500.000 adultos mayores. Estas cifras también van en crecimiento en el departamento, ante la disminución de las tasas de natalidad.
Haciendo un poquito de historia en el año de 1943, cuando el problema no era tán crónico como el que se nos avecina, la señora Elisa Sánchez viuda de Carreño, y Don Apolinar Pineda donaron los terrenos donde hoy funciona el Asilo San Rafael y gestionaron junto con los señores Alejandro Villalobos Serpa, Ángel María Cáceres, Francisco A. Harker, Luis Arango, Estanislao Zuleta y el RV Padre Jesús Jaimes lo que habían estado visualizando y anhelando como un gran sueño.
A esta obra se logró la vinculación de las Hermanas de la Comunidad Religiosa de San Vicente de Paul, quienes se hicieron cargo del cuidado personal de 15 adultos mayores que fueron llegando a las puertas del asilo, se hacían presentes más y más ancianos necesitados de techo y comida, hasta agotar rápidamente la capacidad instalada.
Hoy 75 años después, esa idea se ha consolidado con el trabajo, aporte y generosidad de fundadores, donantes y comunidad, como un nuevo hogar que atiende de manera integral a 412 adultos mayores, constituyéndose en pionera y modelo de atención al servicio del adulto mayor desprotegido en el oriente colombiano.
Hoy es necesario hacer un reconocimiento a esta gran obra, que cada día está solucionando un problema en crecimiento, ante la indiferencia muchas veces de las entidades gubernamentales que disminuyen sus aportes, para solucionar un problema social que se nos avecina.
Cada día serán más los necesitados y menos los que podremos aportar; olvidando que esos adultos mayores fueron los que le dieron vida a esta sociedad. ¡Felicitaciones y gracias a esta comunidad por estos 75 años de historia!











