Publicado por: Editorial
En esta semana se han concentrado los actos de celebración de los 70 años de fundación del Instituto Caldas que es, sin duda, uno de los establecimientos educativos más importantes de Bucaramanga, no solo por los excelentes resultados que muestra hoy en las pruebas de Estado, sino porque su origen puede considerarse como el hito que marcó el comienzo del fin de un largo período de intolerancia política que tuvo nocivas consecuencias, hasta comienzos de la década de los 50, en muchos campos de la vida nacional, entre ellos, claro está, el educativo.
Algunas limitaciones que dejó el largo período conocido como de la hegemonía conservadora, aunque había caído desde 1930 con el triunfo de Enrique Olaya Herrera, aún se expresaban en aspectos tan sensibles como el de la libertad de enseñanza. El Instituto Caldas, proyecto surgido de las Logias Masónicas del Departamento, inició trabajos en 1952 con el firme propósito de llevar la enseñanza a los hijos de quienes, por promulgar ideas liberales, tenían muy restringido su acceso a la educación regular. Los Masones de la época fundaron el colegio con matrículas a muy bajo precio o gratuitas, mientras dictaban sus clases ad honorem y consolidaban así un proyecto que, con el tiempo adquirió dimensiones extraordinarias.
Es ese colegio el que, luego de décadas de esfuerzos de muchos de los líderes de la región en aquel tiempo, dio origen a la Universidad Autónoma de Bucaramanga, todo un ejemplo de Educación Superior en Santander, de gran prestigio nacional y receptora de esa simiente de libertad, igualdad y fraternidad con que se fundó el colegio, única y verdadera alma máter de la Unab. El espíritu que dio origen a este establecimiento es el que tanta falta hace en la realidad actual, agitada por la intolerancia, la confrontación y el horror.
Ejemplos de perseverancia, libertad, respeto, convivencia y ciencia, como el del Instituto Caldas y la Universidad Autónoma, son los que nos devuelven la fe en nosotros porque nos demuestran que sí podemos asociarnos y hacer grandes obras. A la memoria de los fundadores, entre ellos Alfonso Gómez Gómez, Armando Puyana Puyana y Alejandro Galvis Galvis, a los alumnos actuales y egresados del Caldas, como se le llama familiarmente, a los docentes, administrativos y directivos de la Corporación Unab-Instituto Caldas, llevamos esta felicitación por sus 70 años de digna, brillante y exitosa existencia y un agradecimiento por la innumerable cantidad de líderes que se han formado en sus aulas y hoy, como ayer, contribuyen de manera determinante al progreso y el desarrollo de Santander y Colombia.










