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Editorial
Sábado 26 de septiembre de 2026 - 01:00 AM

El dilema del ferrocarril en Santander

Publicado por: Editorial

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La conexión de Bucaramanga y su área metropolitana con la red férrea nacional es una condición indispensable para que la zona que mueve la mayor parte de la economía departamental no quede al margen del proceso de modernización del transporte de carga y pasajeros que, desde hace un par de años, está en marcha en el país. El Gobierno Nacional priorizó el corredor Bogotá - Barbosa - San Vicente - Barrancabermeja, y la Agencia Nacional de Infraestructura ya adjudicó los estudios de factibilidad. Ese trazado, sumado al proyecto La Dorada - Chiriguaná, transformará la geografía económica del transporte en Colombia.

Pero si el área metropolitana de Bucaramanga no se conecta a esa red, se perderá la oportunidad de integrarse a un sistema que reducirá costos logísticos, aumentará la competitividad de las exportaciones y permitirá mover grandes volúmenes de carga por ferrocarril. La Sociedad Santandereana de Ingenieros ha solicitado formalmente que se incluya en los estudios de factibilidad del Ferrocarril del Norte el análisis de un ramal que conecte a Bucaramanga con Bogotá, la Costa Atlántica y el corredor La Dorada – Chiriguaná, para remediar el riesgo de exclusión en el que estamos.

Según los expertos, existen las condiciones geológicas y la información suficiente para definir el trazado de un corredor para hacer posible y pronta la conexión con la red férrea. Bucaramanga, Floridablanca, Girón, Piedecuesta y Lebrija concentran el 52 % del valor agregado de la economía departamental, según el Dane; luego, dejar por fuera de la red férrea a la zona más dinámica de Santander sería un error estratégico de consecuencias muy negativas y a muy largo plazo. Sin esa conexión, el área metropolitana seguirá dependiendo de vías deterioradas, costosas y congestionadas. Para quienes han estudiado la situación, la Gobernación de Santander podría contratar directamente los análisis del ramal o se podría también modificar el contrato de factibilidad vigente, que tiene un plazo de 18 meses y concluirá a mediados de 2027. La futura concesión está proyectada para 2029, con una inversión estimada de $72,48 billones entre inversión y operación. Incluir el ramal de Bucaramanga en los estudios implicaría optimizar una red que, de otra manera, nacerá incompleta. Para un proyecto de esa magnitud, la conexión del área metropolitana es una inversión marginal, pero su impacto para Santander sería decisivo.

Quienes gobiernan el Departamento y quienes representan a la región en el Congreso y ante el Gobierno Nacional tienen la primera responsabilidad de exigir que este ramal sea estudiado con rigor y celeridad. Además, se necesitan gestiones ante la ANI y el Ministerio de Transporte. La Sociedad Santandereana de Ingenieros ya ha hecho ver la necesidad; ahora corresponde a los funcionarios públicos responder con acciones eficaces al mandato que les entregó la ciudadanía. Si Bucaramanga y su área metropolitana quedan aisladas de la red férrea nacional, el ferrocarril en lugar de un elemento de progreso se convertirá en una de las mayores desventajas comparativas del departamento.

Publicado por: Editorial

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