Bucaramanga no ha terminado de pagar su construcción. La deuda es por $1.400 millones.

Publicado por: DIANA CAROLINA CANTILLO E.
La Personería de Bucaramanga advierte sobre la posibilidad de generarse una emergencia sanitaria si se cierra la planta de tratamiento de lixiviados del relleno sanitario El Carrasco.
Mil 400 millones de pesos es la deuda que tiene el Municipio con el contratista Consorcio Gestión Sostenible, encargado de construir y operar la planta de lixiviados del relleno sanitario El Carrasco. En un “llamado preventivo”, fechado el pasado 31 de agosto, la Personería de Bucaramanga le advierte a la Empresa de Aseo de Bucaramanga, Emab, que de no pagar deuda, el consorcio evalúa apagar la planta y detener la operación. Tal decisión generaría una emergencia sanitaria.
La planta de tratamiento de lixiviados tiene como tarea descontaminar en un 99% los líquidos que arroja la basura y materia orgánica en descomposición enterrada en el relleno. Su misión es transformar estos fluidos en agua que, aunque no es apta para el consumo humano, puede ser destinada para otros fines. Además, se evita el vertimiento de estos fluidos en fuentes hídricas aledañas al relleno como la quebrada La Iglesia y el Río de Oro.
Según la auditoria de la Personería, el Municipio no ha terminado de pagar la construcción de la planta, que tuvo un costo de $1.186 millones. Tampoco ha cancelado la operación de la misma desde febrero pasado, que equivale a más de $260 millones. En el informe, la Personería de Bucaramanga le advierte a la Emab que el operador “está evaluando la forma en que debe quedar la planta para evitar daños en la maquinaria, frente a un posible apagado de la misma por el incumplimiento en los respectivos desembolsos”.
Luego de una visita realizada por la Personería de Bucaramanga a la planta de lixiviados, el personero Omar Alfonso Ochoa, aseguró a Venafuardia.com que “de ser suspendida la operación de esa planta, puede generarse un gran impacto ambiental para las fuentes hídricas aledañas y para las poblaciones vecinas, pues la planta descontamina un gran volumen de los vertimientos del relleno”.
Sin embargo, José Manuel Barrera, gerente de la Emab, es enfático en decir que “no es cierto que se vaya a suspender o apagar la operación de la planta. El contratista no lo ha expresado y no tengo ninguna comunicación escrita que así lo confirme”.
Vanguardia.com se comunicó en reiteradas ocasiones con representantes del Consorcio Gestión Sostenible, quienes dijeron que se comunicarían con directivos de la firma antes de emitir cualquier opinión al respecto. Sin embargo, finalmente, no se pronunciaron sobre el contenido de esta nota periodística.

¿Qué dice la Alcaldía?
La Alcaldía de Bucaramanga asegura que la construcción de la planta ya fue cancelada al contratista, además de los primeros meses de operación de la planta. Sin embargo, de acuerdo con Manolo Azuero, consejero para la Gobernanza de la Alcaldía de Bucaramanga, parte de ese dinero girado por la Alcaldía a la Emab no han sido desembolsados al contratista ya que la Empresa de Aseo de Bucaramanga tiene algunas "diferencias" con el consorcio.
Estas "diferencias", puntualiza Azuero, radican en que este contrato hace parte de un grupo de procesos que fueron adjudicados en la alcaldía de Luis Francisco Bohórquez a grupo “especial” de contratistas, tal y como ocurrió en el Acueducto de Bucaramanga y en la Administración Municipal.
José Manuel Barrera, gerente de la Emab, confirma que el contrato está bajo la lupa de la entidad: "Es obligación de la Emab revisar el proceso de selección del contratista y la ejecución del contrato".
“La planta no es propiedad del consorcio”, advierte Azuero, quien explica que la Alcaldía de Bucaramanga tiene listo un plan de contingencia si el contratista decide no continuar a cargo de la operación, “pues se cuenta con la capacidad para hacerlo. De manera que la ciudad no tiene de qué preocuparse”, afirmó el Consejero para la Gobernanza de la Alcaldía.
Vanguardia.com confirmó que este marte se reunirán representantes de la Emab con el contratista con el fin de derimir la problemática.
Efectos ambientales con el cierre de la planta

Al respecto, Javier Carrillo, coordinador de Recurso Hídrico del Área Metropolitana de Bucaramanga, explica que en el relleno sanitario, “hay un laguna en donde a los lixiviados se les hace un proceso físico-químico y, aunque se logra descontaminar, el grado de contaminación sigue siendo muy alta. Es decir que si la operación de la planta de tratamiento no continúa los costos ambientales serán altísimos”.
Incluso, estando la planta de tratamiento de lixiviados encendida, siendo una de las plantas con la tecnología más avanzada en Suramérica, el líquido que surge de ese procedimiento no es apto para el consumo humano. Imagínese el nivel de contaminación que puede tener sin ser tratado.











