Publicado por: Editorial
Como si algo hiciera falta para empeorar las ya lamentables condiciones de todo orden en la Dirección de Tránsito de Bucaramanga, las inconsistencias y aparentes irregularidades en un contrato de más de dos mil millones de pesos les han impedido renovar su flota de motocicletas y adquirir una grúa, con lo que las finanzas de la entidad siguen reduciéndose cada vez más y su operatividad en la ciudad seguirá siendo casi nula.
La denuncia publicada esta semana por Vanguardia expone una situación que exige una explicación pública y completa sobre el contrato y la adición posterior a este, que la Dirección de Tránsito de Bucaramanga firmó para adquirir en total 60 motocicletas y un vehículo tipo grúa con plataforma. El caso es que, a la fecha, las motocicletas nuevas siguen sin estrenar, parqueadas en la sede de la entidad, mientras la grúa, al parecer, fue devuelta al contratista porque llegó con daños, una versión que el nuevo director de la entidad no confirmó ni descartó a Vanguardia.
Las versiones que circulan en Tránsito indican que la grúa, contrario a lo que se pactó en el contrato, no habría llegado ni nueva ni con las especificaciones pedidas, y las motocicletas, entre tanto, no han podido salir a patrullar porque aún faltaba, al día que este diario hizo la publicación, que los agentes presentaran exámenes médicos y culminaran trámites administrativos; además de esto, también se aseguraba internamente que los vehículos no habían sido incluidos en la póliza todo riesgo de los vehículos oficiales.
La publicación hecha esta semana por Vanguardia significa, lamentablemente, que una entidad que lleva años rezagada en materia tecnológica y operativa, y cuya imagen pública se encuentra en el peor nivel de su historia, ahora enfrenta señalamientos que, de comprobarse, indicarían que lo poco que se intenta recuperar para su funcionamiento en las calles se pierde, aparentemente, por los sinuosos caminos de la corrupción.
El asunto comienza a ser indignante cuando se observa el contexto, pues durante años la Dirección de Tránsito ha acumulado una flota envejecida, la falta de recursos tecnológicos y una imagen institucional cada vez más deteriorada, y cuando finalmente se ven movimientos hacia la renovación de equipos, en lugar de una noticia esperanzadora, lo que la ciudadanía percibe es que esos esfuerzos se ven empañados por opacidades y versiones contradictorias sobre lo que ocurrió con los vehículos adquiridos, con lo que ya, de hecho, se ha dado un nuevo golpe severo contra la decaída credibilidad de esta institución que permanentemente tiene sobre sí el ojo crítico de la comunidad.
Los bumangueses han visto pasar administraciones y promesas de mejora sin resultados sostenidos, han soportado la falta de agentes en las calles y la pérdida de autoridad de los pocos que se encuentran, la congestión creciente e incontrolable y la sensación de que la autoridad de tránsito no responde con la agilidad que la ciudad requiere. Y ahora, cuando se intenta dar un paso para recuperar algún margen de eficacia, surgen señales de que ese paso podría haberse dado mal o, peor aún, de que los recursos públicos podrían no estar siendo utilizados con la probidad que la ley exige.
La ciudadanía tiene derecho a conocer cómo se están administrando los recursos y es por esto que la entidad, en lugar de evasivas, debe entregar una explicación completa, documentada y verificable sobre el contrato, la adición, la entrega de los vehículos, el estado de la grúa y los pagos realizados, para que las autoridades locales, la Contraloría y la Procuraduría se pronuncien con celeridad sobre estas denuncias, a fin de establecer los hechos, verificar el cumplimiento de las obligaciones contractuales, determinar las responsabilidades a que haya lugar y sancionar a quienes pudieron incurrir en actuaciones contrarias a la ley.











