El impacto de la nueva variante del SARS-CoV-2, ómicron, se traduce en sistemas de salud sobrecargados y picos de contagios.

Publicado por: Redacción Internacional
Cuando parecía que la pandemia estaba cediendo en el mundo, surge con fuerza otra variante, ómicron, que ha puesto a prueba la inmunidad y los sistemas de salud de los países en medio de un escenario de nuevas restricciones sanitarias y lenta recuperación económica.
En dos meses, esta nueva variante del COVID-19, detectada el pasado 24 de noviembre en Sudáfrica, se ha extendido por el mundo. Ya está presente en todos los países de Europa y alcanza el 70% de los casos a nivel global, según la Organización Mundial de la Salud, OMS.
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No cabe duda de que ómicron es el mejor ejemplo de la elevada capacidad del SARS-CoV-2 para generar mutaciones (más de 30 solo en la espícula) y eludir respuestas inmunes previas.
No solo es la causante de una nueva ola de contagios que baten récord en países como Estados Unidos y Reino Unido, incluso ha infectado también a personas vacunadas o que ya habían superado la enfermedad. Pese a ser menos severa que sus predecesoras, especialmente delta, su impacto no se puede subestimar.
De hecho, recientemente ha aparecido una mutación de ómicron bautizada como BA.2, también conocida como 'silenciosa', porque sus rasgos genéticos la hacen un poco más difícil de detectar. Ya está presente en 40 países.

Problema por los no vacunados
En ese sentido, Dionne Cruz, presidenta de la Asociación Colombiana de Salud Pública, alerta sobre el problema de minimizar a ómicron.
Se cree que ómicron es una gripe leve, y esto, en opinión de la experta, genera un alto riesgo, al subestimar la amenaza, y por lo tanto, “las personas se relajan en las medidas de protección porque se piensa que estamos en fase de cierre de la pandemia”.
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Por ello, Cruz insiste en que es necesario desmontar esta idea, porque está generando no solo una rápida expansión de contagios, sino un aumento de la mortalidad en el mundo, especialmente de personas no vacunadas.
En el caso colombiano, Cruz precisa que “en los últimos siete días hemos tenido 1.665 muertos por COVID-19, no solo se explica por ómicron sino por las otras variantes de preocupación”.
Según la presidenta de la Asociación Colombiana de Salud Pública, ómicron igualmente está mostrando en las últimas semanas sus graves impactos con este comportamiento de la cuarta ola de la pandemia en el país.
Además advierte sobre el impacto de esta variante, conocida como B.1.1.529, en los no vacunados. Precisa que las personas no vacunadas tienen un riesgo de entre cuatro y nueve veces mayor a morir por COVID-19, y ese aumento del riesgo está asociado a otros factores, como personas mayores de 60 años y comorbilidades (diabetes, problemas cardiovasculares, hipertensión, obesidad, cáncer, VIH, entre otros).
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“Tenemos a casi el 40% de la población que no ha completado el esquema de vacunación, solo en primeras dosis faltan nueve millones de personas, y tenemos al 60% del país con esquema completa”, señala Cruz, quien hace un llamado a la importancia de la inmunización y la dosis de refuerzo para combatir a ómicron.























