El pasado 7 de agosto fue repetido en los medios un mantra: “Abelardo de la Espriella es el primer presidente que se posesiona de su empleo fuera de Bogotá”. No señores. Una mentira, por mucho que se repita, no se convierte en una verdad. Identifiquemos entonces a los tres presidentes de nuestro país que se posesionaron fuera de la capital de la república.
Para empezar, el primer presidente de la primera República de Colombia, general Simón Bolívar. Lo hizo en la Villa del Rosario de Cúcuta el miércoles 3 de octubre de 1821. Sigamos con la posesión del primer presidente de los Estados Unidos de Colombia, general Tomás Cipriano de Mosquera, quien lo hizo en Rionegro a las dos de la tarde del jueves 14 de mayo de 1863. Y concluyamos con la última posesión simbólica del doctor Rafael Núñez, que acaeció en Cartagena el 7 de agosto de 1892, mientras que en Bogotá se posesionaba el vicepresidente Miguel Antonio Caro, quien ejerció por encargo las funciones hasta el fallecimiento del presidente el 18 de septiembre de 1894. Por respeto, siempre firmó sus decretos con el título de vicepresidente.
Así que la novedad de la posesión de la semana anterior fue el orden del día. La tradición del Congreso era la interrupción del orden del día para permitir el ingreso del presidente, oír su juramento de fidelidad a la constitución, y escuchar las alocuciones de los presidentes de los poderes legislativo y ejecutivo. Pero, como corresponde a una Legislatura sin autonomía, esta vez el orden del día fue diseñado por el presidente entrante.
Asistimos a tres impertinentes oraciones de clérigos, con presencia de la Virgen de Fátima, a una canción interpretada por una artista, y a un escape en las sombras del presidente hacia un helicóptero que lo esperaba. La cultura legislativa como espectáculo. Ya lo habíamos anticipado: los legisladores mostraron sus valientes posaderas al aire descubiertas, como partida de pusilánimes en un besamanos del antiguo régimen monárquico. Cuánto extrañamos la figura de José Ignacio de Márquez, imponiendo un orden del día autónomo en las legislaturas que presidió.











